×

Comprar

×

Añadir a la cesta
×

Este artículo se ha añadido a sus artículos guardados. El artículo se ha añadido a la cesta.

Ver Artículos Guardados () Seguir comprando Ver La Cesta () Finalizar Compra

Create an account or sign in to your Tiffany.com account to permanently save this item to your Saved Items.

Al utilizar nuestro sitio web, usted acepta el uso de las cookies. Para cambiar las preferencias de cookies, consulte nuestra Política de cookies.
×

ESTO ES TIFFANY

11/11

MI TIFFANY

El legendario fotógrafo Bruce Weber habla de la pieza Tiffany que más ha enriquecido su vida.

Fotografías e historia por Bruce Weber

En mis primeros días en la ciudad de Nueva York, solía pasear hasta Tiffany en la Quinta Avenida con nuestro primer golden retriever, Rowdy. Le encantaba ponerse sobre dos patas y asomarse al escaparate diseñado por el gran Gene Moore; y yo soñaba con comprar algo especial para mi esposa, Nan. Rowdy fue el primero, pero desde entonces Nan y yo hemos tenido muchos perros en nuestra vida. Durante años, los he grabado a la vieja usanza, en celuloide, jugando en nuestro patio en Miami o en nuestro campamento en lo alto de los Adironracks. El cumpleaños de Nan cae en agosto, así que para esa fecha suelo ir a Tiffany a encargar algún regalo especial para ella. Las personas que están al otro lado del mostrador se han convertido en mis confidentes y amigos. Siempre tienen mucha paciencia cuando me cuesta encontrar el regalo perfecto. Por lo general, es una joya de Elsa Peretti, ya que a Nan le encantan sus diseños. Siempre he deseado que Elsa hiciera una caja plateada que poder grabar personalmente. Pero dado que nunca lo hizo, ocasionalmente acabo en el departamento de plata con varias mujeres a punto de casarse acompañadas de sus madres.

«Cuando quité ese papel Tiffany azul pálido que protegía la caja, supe que jugaba sobre seguro».

Así es como conocí al maravilloso grabador Elwood «Woody» Werner. Es un caballero pulcro que parece una estrella del cine de la década de los 40 y que tiene un gusto exquisito. La primera caja que grabé para Nan estaba basada en una fotografía que tomé de nuestros perros sentados en mi Chevy de 1957 durante una extraña tormenta de nieve en agosto en nuestro rancho en Montana. Cuando quité ese papel Tiffany azul pálido que protegía la caja, supe que jugaba sobre seguro, Nan no pudo evitar enamorarse de ella. La amabilidad del personal de Tiffany y el talento artístico de Woody me ayudó a crear el regalo perfecto. Durante años, he regalado a Nan muchas cajas que celebran nuestra maravillosa vida juntos con nuestros queridos perros. No parezco el típico cliente de Tiffany, pues normalmente voy vestido con ropa que pueda estropearse cuando trabajo en exteriores. Pero desde la primera vez que entré en la tienda hace años, siempre me han recibido con un «bienvenido».